domingo, 3 de noviembre de 2013

Que no falten las cañas a pesar de la crisis

Me llamó una amiga a la cual no veo mucho porque vine en un pueblo, así que decidí arreglarme, echarme las penas a la espalda y salir al centro con una enorme sonrisa. "Vamos de cañas" me dijo y así fue. Cual fue mi sorpresa que al llegar a la zona, estaba repleta de gente con grandes sonrisas, vasos de cervezas en la mano y cigarrillos en la otra. Inmediatamente pensé que me encontraba en una realidad paralela porque con la que está cayendo en nuestro país es increíble ver que la gente tenga ánimos de fiesta, pero bueno, siempre me sorprendo porque  Spain is different. Somos muy buenos en quejarnos de la situación actual y la apatía nos vence a la hora de intentar cambios, pero donde sí nos unimos, además del fútbol, es en la cañas.

 
Para mis amigos del norte y sur de América y algún europeo despistado que no lo sepa, las cañas es casi un deporte nacional en España, se trata de quedar con las amigos, sobre todo los fines de semana al mediodía o al salir del trabajo, y tomar unas "cañas" (cerveza ya sea en botella o del grifo de un barril). Con esta actividad la gente se relaja, se ríe, comenta los últimos cotilleos (chismes=gossip) y habla de política y la situación actual, pero siempre con una cerveza en la mano. Lo típico, "es que la cosa esta muy mal, la culpa es del PSOE o del PP, los malditos sindicalistas que sólo saben robar, hasta la monarquía está corrupta y ni que hablar de los jueces que han soltado a los malditos etarras"...en fin, un sin número de comentarios que dura una media hora, para que  finalmente alguno diga: "nos echamos otra caña en el bar de Pepe" y allí salimos todos en manada en dirección a otro bar porque las cañas suelen ser errantes.

 
 
Ya cambiados de lugar los temas de conversación cambian de acuerdo al número de cervezas que se haya bebido, desde luego. La crisis, las gente que viene a pedir dinero y los pobres negros que ofrecen pañuelos o pulseras, pasan a un segundo plano. A nadie se le ocurre ya hablar de política o comentar lo triste que se ve el centro de Albacete con tantos locales cerrados o con carteles de "se vende", para qué si la espirituosa caña ya ha hecho el efecto que querían: dormir los cerebros y aplacar el dolor de las almas entristecidas. Que más da todo lo demás, lo importante es que no falten las cañas a pesar de la crisis.

viernes, 11 de octubre de 2013

Dos euros por seis libros

Todos sabemos que la vida no es color de rosa, ya quisiéramos muchos, pero la realidad golpea siempre y se encarga de recordarnos cuál es la situación que vivimos y en qué circunstancia nos encontramos en cada momento.
Como periodista y sudamericana he tenido la posibilidad de vivir muchas realidades en países como Perú, Chile o Bolivia por mencionar los más cercanos a mi..., he visto decenas familias luchando día a día por llevarse un pan a la boca. Cuando me fui a vivir a Dinamarca, la situación fue otra completamente diferente, descubrí un mundo de igual, solidaridad y bienestar social para todos, me quedé impresionada, no sólo por todo lo que habían conseguido los llamados "vikingos", sino porque además, no se olvidan de la realidad que los rodea y son muy solidarios, ya sea acogiendo refugiados de guerra o colaborando activamente con ONGs en África y Sudamérica.
Hace doce años cuando llegué a España la circunstancia fue nuevamente otra, pero al ser mi propio idioma y "cultura", además de las razones sentimentales que me trajeron hasta aquí, me sentí muy cómoda y me alegré de que también tuviéramos una sociedad del bienestar, que los fantasmas de la pobreza que habían acompañado mis reportajes de antaño no estuvieran también en esta parte del mundo..., en fin, el ser humano es un animal de costumbre y se acomoda muy rápidamente..., y aunque nunca he olvidado que existen otras realidades en el mundo, las veía muy lejanas.
La gente busca trabajo pero no encuentra
 
Pero actualmente estamos en una situación que jamás pensé podría ocurrir en un país europeo, hemos llegado a tres millones de pobres en España, es decir, tres millones de personas que mal viven o sobre viven con menos de 307 euros al mes, algo que no alcanza casi ni para comer, menos para pagar los gastos habituales de vivienda, luz, agua o electricidad. Nunca me imaginé que podríamos llegar a estos extremos donde familias enteras no tienen trabajo y ni un euro para darles de comer a sus hijos, incluso se han visto obligados a ir a los ayuntamientos (municipalidades) para entregar a sus pequeños a las autoridades porque no pueden mantenerlos...Esto lo vemos todos los días en los diferentes medios de comunicación y nos conmueve porque nadie está libre de tener a un familiar o un conocido en el paro (sin trabajo)..., pero cuando lo aprecias en tu cuidad es más aterrador y devastador emocionalmente hablando. Es lo que me pasó ayer.
Los comedores de Cáritas están desbordados; ahora también van familias enteras
 
Hace unos días descubrí en la guantera de mi coche un discman nuevo, sin usar y el cual no quería, así que me acerqué al Cash converter (un lugar donde se pueden vender las cosas que no necesitas). Mientras esperaba mi turno, pude ver y oír a una mujer muy mayor que estaba vendiendo unos libros. El dependiente le ofrecía dos euros por unos seis libros y la mujer le dijo: "por favor dame aunque sea tres euros para comprar yogures". Os prometo que se me partió el alma al escuchar su súplica, pero sólo recibió dos euros por los libros. Cuando llegó mi turno, no pude evitar "hacerle una entrevista" al dependiente y me comentó que venía casi todos los días con su hija porque no tenían para comer ni ellas ni sus demás familiares; este trabajador también me comentó en ése empleo es dónde más se puede apreciar la realidad de miles de españoles, "algunos venden cosas para comprar leche y pañales, aquí si no me pongo una máscara no podría trabajar, esto es muy duro y sólo trabajo en esto porque lo necesito". Así, una vez más, la brutal realidad que vivimos en España, me ha dado una bofetada y me ha hecho meditar en lo miserable que puedo ser pensando que mis problemas son los más importantes y duros.

martes, 8 de octubre de 2013

Mejor que una película americana

Llevo tiempo queriendo escribir pero cada vez que empiezo sólo tengo historias tristes porque es la realidad que estoy viviendo personal y profesionalmente hablando, y encima, la crisis española cada día me golpea más, al ver a mis conocidos alrededor, o si me doy un paseo por el centro y veo tiendas cerradas y carteles de profesionales que se ofrecen para dar clases o cuidar personas porque no tienen otra forma de buscar trabajo...
Pero hoy he decidido que os quiero contar una gran experiencia que viví hace poco más de un mes: el reencuentro con mis compañeros de colegio. Hacía finales de agosto los ex alumnos del colegio Luz Casanova, donde estudié la primaria y secundaria, organizaron una cena de gala por el aniversario de los 50 años de fundación por parte de unas monjas españolas.
 Yo estaba emocionada porque vería a mis compañeros después de 24 años, son muchos años, para ello busqué un vestido de acuerdo a la ocasión y me permití ir a la peluquería para estar lo más guapa posible, simplemente porque quería que me vieran bien y quizás así disimular los 20 kilos demás que tengo desde que dejé de verlos; luego me di cuenta que todos tenían esos kilos de más, algunos más que otros, que al igual que yo se esmeraron por verse bien.
La que suscribe este post junto a mi querida amiga Patricia Mendoza
 
Para mis amigos españoles este tipo de actividades están más ligadas a las películas adolescentes de los años 90 que a sus realidades porque la mayoría de gente que conozco en la Madre Patria, no ha vuelto a ver ni frecuentar a los compañeros y amigos del colegio, me parece raro porque se supone que los españoles son los más latinos junto con los italianos y portugueses. En cambio, tengo el ejemplo de Iben Lynge (mi mamá danesa) ella se reúne con los compañeros del colegio cada dos años y actualmente tiene 75.
Bueno, a lo que iba...la cena de gala se realizó en un club social y contó con orquesta. Los organizadores dispusieron una gran pancarta conmemorativa en la entrada y mesas redondas en el gran salón donde las promociones de alumnos se dividían por años. Así que cuando busqué con la mirada a la promoción Sui Generis 1989 y me encontré con  una hilera de sonrisas de mis antiguos compañeros, definitivamente retrocedí en el tiempo, allí estaban esperando ansiosos la llegada de los "tardones". Los abrazos y los besos no se hicieron esperar, además de los típicos cumplidos de "estas igualita", no es verdad pero se agradece la mentira piadosa. Lo que no había cambiado era la complicidad que teníamos desde pequeños. Yo entré a este colegio con ocho años y salí con 18, toda una vida juntos, desde los antiguos pupitres de dos alumnos, a las sillas individuales de la secundaria (ESO y Bachillerato para mis amigos españoles). Con todos ellos y especialmente con mi amiga Patricia Mendoza, mi querida chata, viví todas las experiencias posibles: los primeros juegos infantiles donde teníamos que usar la imaginación, peleas, exámenes, los primeros amores, los cambios hormonales, las fiestas, los deportes, y un largo etc.Verlos fue revivir todo aquello y en menos de media hora ya nos estábamos riendo de las mismas bromas estúpidas e infantiles que hacíamos hace más de 20 años.
 
Que alegría poder comprobar que a todos les ha ido bien en diferente medida, que los valores que nos inculcaron en el colegio Luz Casanova han perdurado en el tiempo, y eso se vio reflejado en el homenaje que le brindamos a nuestros profesores con placas conmemorativas, pero sobre todo por la gran ovación de aplausos cargados de cariño, respeto y agradecimiento hacia ellos. Los rostros envejecidos de nuestros profesores estaban radiantes para nosotros porque reflejaban años de verdadera dedicación al oficio de enseñar. Me detuve un momento a observar y pude ver la cara de felicidad y admiración de todas las mesas presentes, en los rostros de mis compañeros del colegio (todas las promociones que asistieron) se podía apreciar "la semilla" que nuestros maestros inculcaron en cada uno de nosotros. Es una lástima que los adolescentes de hoy no entiendan lo fundamental que es esa etapa en la vida de un ser humano, que no valoren a sus amigos del colegio, y lo que es más triste, que no respeten a sus profesores.
Fue una noche mágica que duró hasta el día siguiente, bailamos, nos reímos, volvimos a contar los mismos chistes de la infancia, nos pusimos al día sobre el transcurrir de nuestras vidas y... el resto queda en la imaginación de cada uno de vosotros.
 
De regreso a España le estaba contando a unos amigos esta experiencia maravillosa y uno me preguntó: ¿y es cómo en las películas americanas que están viendo quién ha triunfado y quién no para sacarlo en cara?...No, rotundamente No, la Familia Casanovina disfrutó de una noche mágica, se reencontró en su esencia, en nuestro pasado juntos que definitivamente  forma parte de lo que somos actualmente y esa noche sólo brilló la fraternidad. No sólo disfruté con mis compañeros de la promoción Sui Generis 1989, sino con muchos otros, volví a ver gente que conocía del colegio como Rojas Rojas,  Nando, Hans, Yenny Briceño, Luis Felipe Manzo, gente que no era de mi promoción pero a los que me une un espacio geográfico en el tiempo que fue maravilloso y que contribuyó a lo que soy ahora. Ojalá las películas americanas fueran como aquella noche mágica donde los Casanovinos disfrutamos del cariño, el respeto y la camaradería que aprendimos con todos los increíbles profesores que tuvimos.
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

En tiempos de Feria...

Llevo exactamente un mes sin escribir y la verdad es que ya me picaban los dedos...,pero muchas historias entre medias no me han permitido hacerlo antes, y que mejor momento para retomar esta terapia que con la Feria de Albacete, declarada de Interés Turístico Internacional. Hablar de estos días de fiesta es hablar de los albaceteños y sus virtudes porque en estos diez días (del 7 al 17 de septiembre) se puede apreciar el por qué los "foráneos" nos enamorados de este lugar.                                                                                                                                                                                                                                                       
La primera vez que vine a la Feria de Albacete fue para visitar a Alber (2002, en aquel momento mi novio y hoy mi marido), yo venía desde Dinamarca donde me sentía muy cómoda y feliz viviendo, pero cuando llegué y vi el "pampaneo" de esta ciudad y sus gentes no pude evitar terminar de enamorarme. Siempre he dicho que me enamoré de Alber en Aalborg y de los albaceteños en su Feria. La gente fue súper amable, no sólo los amigos de mi chico, sino también todo aquel con el que me cruzaba por el camino. El albaceteño es amable, muy sociable, campechano y sabe reírse de sí mismo; en definitiva, la palabra perfecta para definirlo, según la Real Academia de la Lengua Española, es AFABLE.
En cuanto a la tierra, una de las cosas que tengo grabada en mi retina es el atardecer desde el castillo de Chinchilla de Montearagón (antigua capital de Albacete), donde el cielo se conjuga con los colores ocres y dorados de la tierra y crean un ambiente cálido como sus gentes. Si tuviera que hablar de los pueblos de la provincia de Albacete tendría que escribir varios capítulos, sólo deciros que tiene rincones increíbles, gente maravillosa y platos típicos que pueden conquistar al más duro de los paladares.
 
En tiempos de Feria todo esto se magnifica y se concentra en el Recinto Ferial (uno de los más antiguos de España, ya que data del siglo XVII). En este lugar nunca alguien se va a sentir forastero porque siempre encontrará una sonrisa, unas palabras e incluso una copa para brindar. Aunque la fiesta está a la orden del día (ya que algunos empiezan por la mañana), dar un paseo por la Feria es una maravilla, recorrer la feria de artesanías, el Paseo, los redondeles, visitar la capilla de la Virgen de los Llanos o recorrer las decenas de puestos con artículos varios, es un verdadero placer y siempre te encuentras con alguien y esbozas una sonrisa en forma de saludo. Ver el paseo de los caballos, los trajes de las manchegas, espigadoras y serranas es un deleite para la vista y un alivio saber que no eres tú quien este año está pasando calor con tanta ropa.
 
Llevo tantos años aquí y me siento tan albaceteña que si no paso por la Puerta de Hierros el día de su apertura es como si no hubiera vivido un año más, se trata de una tradición aquí, aunque yo no me persigno al pasar como muchos, pero sí siento que "un año más ha pasado en mi vida". Hay que disfrutar de la Feria, los amigos, la buena comida, etc. y cuando todo termine volver con fuerzas renovadas a un nuevo año (aunque en realidad falten tres meses para el 2014). Así es en Albacete, los niños, adolescentes y jóvenes inician el curso académico, los comerciantes, empresarios y gente de a pie se preponen nuevas metas, etc. nuestra feria marca etapas en la ciudad.
 
Mucho y muchos han escrito y descrito la Feria de Albacete así que no seguiré, sólo os puedo decir que Alber y yo hemos acogido en los últimos años a bastantes personas entre españolas y de varios países europeos y todos se han quedado enamorados de Albacete y su gente...y en fiestas, más aún porque en tiempos de Feria todo se magnifica, y sale a relucir lo mejor de los albaceteños, sus tradiciones y su gastronomía. Feliz Feria a todos!!!

domingo, 4 de agosto de 2013

Ciudad de los Incas


Después de varios años de promesas por fin he podido llevar a mi Alber al Cusco y que conociera el origen de la milenaria cultura inca...Cusco se encuentra a 3.399 metros sobre el nivel del mar y es una de la ciudades más bonitas del Perú junto con Arequipa, en sus calles se respira historia y sabiduría popular, indigenismo y mucho colorido que ilumina el espíritu.



Además de los más de los 5.000 lugares incaicos para conocer y maravillarse, hablar con los cusqueños es un placer, se trata de gente amable, muy educada y servicial, que encajan perfectamente en el ensamblaje turístico de la ciudad de los incas. La gente del lugar sabe que el turismo es la base fundamental de su economía y muy pocas veces intentan engañar o estafar a los visitantes, al contrario, son los mismos cusqueños quienes aconsejan a qué lugares ir, dónde está la mejor comida y más barata y cómo movilizarse por la ciudad. En definitiva, visitar la ciudad imperial es un placer en todos los sentidos...


No sólo se puede conocer parte de la historia del continente americano, especialmente Sudamérica, sino que también es posible comprar productos de gran calidad como las camisetas de algodón (materia prima extraída por los norteamericanos para realizar su famosas camisetas de marca), o jerseys de alpaca (un auquénido andino que en su pelaje contiene la famosa lanolina que protege del frío), hasta pequeños artículos útiles para el viaje y el recuerdo como bolsos, monederos, calcetines, gorros, etc..., además de llevar en la memoria y el paladar la riquísima comida andina, sana y natural.
Para los que ya habéis visitado la Ciudad de los Incas, podréis coincidir conmigo que también ofrece una energía positiva, una energía que emerge de la pachamama  (del aimara y quechua pacha: tierra y también "mundo", "cosmos o madre, es decir Madre Tierra.

lunes, 22 de julio de 2013

Perú, una explosión de sabores



Generalmente cuando una persona viaja a Sudamérica y está abierta a probar nuevos sabores descubre que la cocina de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia o Brasil, por mencionar algunos, es deliciosa, se trata de una mezcla exótica de sabores y colores que deleitan el paladar…, pero hoy quiero hablar de la comida del Perú porque el placer de comer se multiplica por dos o tres ya que la cocina peruana es una maravillosa mezcla de indigenismo, mestizaje e inmigración. Hay un dicho peruano que dice: “el que no tiene de inga tiene de mandiga” en alusión a la mezcla de razas que hay en este país y con ello también la combinación de sabores.
Arroz con pollo

La conocida como comida criolla (mezcla de productos indígenas con cocina española y comida de los esclavos negros) es una de las más sabrosas que he probado en mi vida y he tenido la suerte de comer en muy buenos lugares de España, Europa y África; no en vano el cocinero peruano Gastón Acurio ha sido triunfador en los últimos años en el famoso encuentro “Madrid Fusión”, donde participan  chefs de todas partes del mundo.
Lomo saltado

Aunque en realidad lo que quiero resaltar en esta ocasión, no es la alta Cuisine peruana, ya que no necesita apoyos extras, sino más bien deseo abrir vuestro apetito con los cientos de miles de cocineros y cocineras anónimos que hay en el Perú profundo, esos que trabajan en pequeños restaurantes sin nombres famosos, o las manos color ocre de las peruanas que cocinan en sus puestos ambulantes en las calles de este maravilloso país indígena…

Tengo la suerte de que mi Alber lo prueba todo, incluso ha comido en los llamados “agachaditos” de Quito Ecuador, en la “vivanderas” que se refugian en los algarrobos de Piura (Perú) o los puestos de completo (especie de hot dog a la chilena) de las calles de Iquique, en ninguno de estos sitios se ha enfermado y por el contrario, ha disfrutado de un suculento plato… Descubrir un país no sólo implica comer en los mejores restaurantes como los de Martín Berasategui o Karlos Arguiñano (España) o Astrid y Gastón en (Perú), sino también descubrir que en la humildad de un puesto ambulante se esconde un gran cocinero, no puedo decir a qué se debe pero quizás sea la gran calidad de productos naturales que ofrece este país, ya que dicen que si la materia prima es buena, lo demás es más fácil.

Cuy chactado



anticuchos
Os invito a descubrir el Perú profundo y comer en la Plaza  de San Francisco del Cusco un cuy chactado (conejillo de indias) u olluquito con charqui (cubértulo andino con carne seca de alpaca), un rocoto relleno en Arequipa o tamales y anticuchos (brochetas) elaboradas por manos negras en Lima…, y para acompañar estos platos siempre hay bebidas mucho más sanas que las marcas americanas como: chicha morada, hecha a base de maíz con un color especial, zumo natural de maracuyá (conocida en Europa como la fruta de la pasión) o una simple limonada, y si es invierno y estas en Perú, hay que probar el llamado “emoliente” una bebida caliente a base de hierbas naturales altamente diurética que, se dice, puede ayudar a curar afecciones urinarias.

Mención especial tienen las tartas en Perú, que maravilla!... las hay de todos los gustos y colores y lo que es mejor, a base de ingredientes frescos y naturales. En definitiva, el Perú es una explosión
Variedad de tartas hechas con frutas naturales
de sabores, olores y colores que no se pueden perder si visitan esta parte del mundo.


lunes, 15 de julio de 2013

Curiosidades del Perú



Llevo mucho tiempo sin escribir porque he estado viajando entre Perú y Chile y no he tenido la ocasión de hacerlo, esto del turismo cultural es muy cansado pero vale la pena porque es enriquecedor al cien por ciento.
Ahora mismo me encuentro en el sur del Perú, en una ciudad llamada Tacna, el lugar donde todo empezó para nuestra familia porque aquí es donde mis padres se conocieron hace casi 40 años, y ahora en el ocaso de la vida laboral de mí padre está dando sus últimos coletazos antes de empezar la etapa de la jubilación…
Tengo tantas cosas en la cabeza y tanta información que procesar y, aunque en un principio quería contar estas historias de forma ordenada, voy a empezar por el final… Esta tarde he salido a pasear por Tacna, se trata de una ciudad muy singular ya que al ser fronteriza, cuando vas por la calle se escuchan varios acentos e incluso dialectos porque transitan peruanos y chilenos, los que más, aunque también hay bolivianos y muchos indígenas con lo cual el suave tintineo del quechua y el aymara (lenguas nativas) también se aprecian por doquier. Tacna vive principalmente del comercio y del dinero que dejan los turistas chilenos que vienen por diversos motivos: desde visitar al dentista, comprar en el supermercado, comprar ropa y joyas de plata o simplemente pasar un fin de semana de fiesta, buena comida y todo muy barato ya que el peso chileno está mucho mejor situado que el sol peruano.


Esta es una ciudad de olores..., al caminar por el mercado andino donde las frutas tropicales son hermosas en sus formas pero sobre todo muy sabrosas, el sentido del olfato se agudiza; allí mismo se puede sentir el olor de la sangre de los animales recién muertos y colgados para la venta, especialmente los pollos o descubrir perfumes indígenas como la Kiwicha, la Quínoa, o Cañihua, quizás desconocidas para los turistas pero bien utilizadas por la NASA en las barritas alimenticias que dan a los astronautas cuando están en órbita. Todos estos olores mezclados pueden parecer desagradables, pero no es así, en mi caso me transportan a la niñez, ya que tuve la suerte de vivir dos años en la serranía del Perú (Puno). Además, estos olores son aderezados por las mamachas (mujer andina, sea peruana o boliviana) que con sus polleras (vestidos de varios colores), sus largas trenzas y sus enormes sonrisas, iluminan este tipo de mercados y destacan por su amabilidad y trato al cliente.

Otro punto que me ha llamado mucho la atención en Tacna es el patriotismo que tienen los tacneños, quizás porque saben que “es su deber hacer patria” en el último bastión del Perú por el sur; todos los domingos hay desfiles militares y civiles donde las Fuerzas Armadas y los escolares de primaria y secundaria marchan solemnemente por las calles de la ciudad, especialmente en el mes de julio, denominado “mes de la patria”.



Por último y no menos sorprendente para mi, han sido mis paseos por la zona comercial de Tacna, ya que cuenta con un sin número de galerías tipo mercadillos, donde se puede encontrar de todo a nivel textil, pero sobre todo, tengo que destacar que los tacneños tienen un máster en imitación de marcas, es increíble porque Alber y yo no hemos podido diferenciar una camiseta de imitación con una original de, por ejemplo la marca Nike. Le compramos a un amigo la última camiseta del Real Madrid y os puedo asegurar que no hay diferencia alguna, incluso en los sellos de agua y tan sólo por 25 soles, no sin antes “regatear” (to haggle). Pero definitivamente la mayor sorpresa me la he llevado con los maniquíes de las tiendas, todos los destinados a ropa de mujer tienen un culo extremadamente respingón, lo cual me lleva a la conclusión de que los peruanos están obsesionados con el culo de las mujeres, de hecho sólo venden pantalones “push up” y es una teoría que puedo contrastar con la gran mayoría de hombres sudamericanos que he conocido, ya que siempre hablan del culo de las mujeres. Aunque las peruanas también tienen los suyo porque ahora los maniquíes de hombres están decorados con una gran sorpresa entre las piernas y a las fotos me remito.

En definitiva, Tacna es un pequeño ejemplo del Perú y sus curiosidades.